Las algas son consideradas como los pulmones de los océanos porque producen una gran cantidad de oxígeno durante la fotosíntesis, contribuyendo así al equilibrio de la composición química de la atmósfera terrestre.
Las algas son campeonas en la fabricación de oxígeno gracias a la fotosíntesis. Al igual que las plantas terrestres, captan la luz del sol gracias a sus pigmentos (especialmente la clorofila), y luego toman el dióxido de carbono (CO₂) disuelto en el agua. A partir de ahí, liberan oxígeno en el agua, contribuyendo a alimentar la vida marina. A escala planetaria, las algas producen incluso hasta la mitad de todo el oxígeno que respiramos cada día. ¡Así que sí, el apodo de "pulmones de los océanos" no es en vano!
Las algas capturan una cantidad impresionante de dióxido de carbono (CO₂), desempeñando un papel crucial en la lucha contra el efecto invernadero. Absorben este gas en masa gracias a la fotosíntesis, utilizando el carbono para su crecimiento y liberando oxígeno en el proceso. Sin ellas, la concentración de CO₂ atmosférico aumentaría aún más rápido, acentuando el calentamiento global. Solo las algas marinas logran capturar casi tanto carbono como todas las plantas terrestres juntas. Este almacenamiento eficiente permite reducir la acidificación de los océanos, protegiendo así toda la biodiversidad marina.
Las algas son claramente la base de toda la cadena alimentaria marina: producen una enorme cantidad de materia orgánica a partir de la luz del sol. Esta materia alimenta directamente a los pequeños organismos marinos, como el zooplancton, que a su vez alimentan a los peces, mamíferos y aves marinas. Sin algas, todo este pequeño mundo se derrumba como un castillo de naipes. Además, proporcionan hábitats valiosos. Algunas algas forman, por ejemplo, bosques submarinos (como los bosques de kelp) que ofrecen refugio y zonas de reproducción a toda una serie de especies marinas. En resumen, estas plantas marinas desempeñan el papel de verdaderos arquitectos del ecosistema oceánico.
Las algas marinas capturan cada año enormes cantidades de dióxido de carbono, principal responsable del calentamiento global. Lo absorben, lo transforman en carbono orgánico y lo secuestran en los fondos marinos cuando mueren y se hunden en el fondo de los océanos. Es como si jugaran a almacenar grandes trozos de carbono bajo el agua, lejos de nuestra atmósfera. Al reducir así el exceso de CO₂ en el aire, las algas regulan eficazmente la temperatura global de la Tierra. Sin estas pequeñas fábricas marinas, nuestro clima se volvería aún más inestable y cálido.
La ausencia de algas en ciertas zonas oceánicas puede convertirse rápidamente en un problema. Estos lugares, que a veces se denominan zonas muertas, suelen ver su biodiversidad colapsar. Menos algas significa menos oxígeno, lo que provoca la asfixia de especies marinas como los peces o los crustáceos. Estas zonas sin algas se vuelven estériles y perturban toda la cadena alimentaria marina. Resultado: peces y mamíferos marinos migran a otros lugares o mueren, lo que también afecta a las poblaciones humanas locales, dependientes de los recursos marinos. En términos climáticos, menos algas también significa menos absorción de CO₂, acentuando así el calentamiento global.
La espirulina, una microalga particularmente rica en proteínas, vitaminas y minerales, se ha consumido durante siglos y hoy se considera un superalimento beneficioso para la salud humana.
Las proliferaciones masivas de algas, conocidas como mareas verdes o rojas, son a menudo causadas por la contaminación rica en nutrientes proveniente de la actividad humana y pueden provocar un agotamiento local de los recursos de oxígeno, amenazando así la vida marina.
Las algas marinas juegan un papel fundamental en la fabricación de alimentos, cosméticos e incluso biocombustibles. Se utilizan especialmente como espesantes naturales bajo el nombre de carragenanos o agar-agar.
Las algas microscópicas llamadas fitoplancton forman la base de la cadena alimentaria marina. Sin ellas, la supervivencia de muchas especies marinas se vería gravemente comprometida.
Una ausencia o una disminución de algas en una zona oceánica provoca una disminución significativa en la producción de oxígeno marino y una reducción de la absorción de CO₂. Esta situación puede afectar la cadena alimentaria marina, reducir la biodiversidad local y agravar los problemas ambientales relacionados con el cambio climático.
El fitoplancton, en particular las diatomeas y las cianobacterias, se considera el grupo de algas más productivo en oxígeno marino. Estos microorganismos flotantes son extremadamente numerosos, distribuidos globalmente en las aguas superficiales de los océanos, y realizan una fotosíntesis muy eficiente.
Aunque son mayoritariamente beneficiosas, algunas algas pueden proliferar de manera excesiva, provocando lo que se conoce como 'mareas verdes' o 'mareas rojas'. Estas proliferaciones pueden liberar toxinas dañinas para el medio ambiente marino, la fauna marina y a veces incluso para la salud humana.
Las algas capturan y almacenan de manera masiva el dióxido de carbono (CO₂) presente en la atmósfera durante la fotosíntesis. Al absorber este gas de efecto invernadero, contribuyen significativamente a regular el clima global y mitigan el efecto del cambio climático.
Las algas marinas, en particular el fitoplancton, producen cerca de la mitad del oxígeno presente en la atmósfera terrestre, tanto como o incluso más que los bosques terrestres. Esto les vale a menudo el apodo de 'pulmones de los océanos'.

50% de los encuestados pasaron este cuestionario completamente!
Question 1/6